lunes, 20 de mayo de 2019

Jesús Cárdenas

Jesús Cárdenas  nos envía amablemente sus reflexiones sobre cómo hacer poesía, contestando a la encuesta. Gracias. En estas direcciones podéis saber algo más sobre él.





1 - ¿Cómo definirías tu poesía? ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?

       Rechazo que mi poesía no puede definirse. Según la entiendo, pretendo que sea comunicativa con el lector, como un sistema comunicativo abierto, que va más allá del discurso, una vez que éste se ha dicho o leído. Es el lector quien culmina el proceso mediante su imaginación o reflexión. Por eso trato de dirigirme a ellos, con una tensión, colocándome y colocándolos ante un abismo. Pienso en el lector que me encontraré, en el que soy y en el que yo fui. Empleando los motivos de siempre se impone que combine las palabras de un modo diferente. La idea encontrará el tono y la forma que me revele y que nos cuestione nuestro mundo para lo cual siempre vuelvo a las raíces conscientemente para tratar de no repetirme. Hago mías unas palabras con las que Roberto Juarroz (en su trabajo Poesía y Realidad) define la experiencia poética: “hablar ante el abismo en el que estamos con el abismo que somos”. Me comporto como el zahorí, siempre buscando, indagando, cambiando el rumbo si es necesario, intentando hallar la luz de la piedra oscura, sin que nos ciegue.


2 - Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cuál es tu caso?

          Miro la vista atrás, a mi primer libro publicado, y casi no me reconozco. Es posible que haya una serie de motivos en los que haya girado una y otra vez, sin embargo los resultados son dispares porque los referentes lo son. Como ese alquimista, que mezcla, armoniza y funde la materia obteniendo una solución, cada vez distinta, como un misterio vacilante de la labor creativa.


3 - ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo/a?

Atrás pude emplear la poesía como bálsamo y como refugio donde convivían mis fantasmas y luego trataba de aniquilarlos. Desde hace unos años tengo el convencimiento de que el territorio que pongo en pie se construye sobre una base real de naturaleza imaginaria o incierta; una combinación del ser y la nada que ofrezca luz. La provocación de lo real provoca en mí la búsqueda en las raíces de las emociones (del ser) pero también de los sueños y de las ilusiones (del no ser). Puede servir para que mis lectores reflexionen sobre esta u otras cuestiones que nos atañen en el día a día.


4 - ¿En qué modo el/la poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?

        Si busco una experiencia comunicativa con el lector, no puedo dirigirme a un planteamiento total porque el poema es una puerta encajada. En todo caso, tal vez se acerquen a una intuición, una de tantas posibles, no a una verdad única. El texto conecta con las vivencias de otros textos y, a su vez, descarta con los que se desune. La anécdota busca trascender, situarse en otro plano. Yo me dirijo a ese ser que está a la intemperie, que se muestra frágil ante las dentelladas del tiempo, ante tantas incertidumbres. Las palabras buscan ese espacio que posibilite ver las cosas desde otro ángulo.


5 - Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así, seguir teniendo calidad?

        Son mecanismos que pueden ser tan necesarios como innecesarios. Aunque deben conocerse, asimilarse y ejercitarse. La dedicación a la poesía necesita una honestidad artesanal: conocer el oficio. El poema de calidad busca el arrojarse al vacío, tal vez, desprendiéndose de lo aprendido. La poesía nos adiestra continuamente, nos pone delante de una estructura, de cierta armonía, pero si no me ofrece un plus, si no me aguijonea, me deja en silencio. Unas veces será la musicalidad la que acompañe o ilumine al resto, y en otras ocasiones, será el lenguaje poético con sus imágenes, quienes actuarán de derrotero. Considero, en todo caso, que es el conjunto lo que provoca que miremos adentro, esa es la rendija.


6 - ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?

Mi intuición me dice que desde un tiempo a esta parte los poemas cortos convencen más que los largos. Hay están los haikus y senryus, las soleares y seguidillas, los versos provocativos que sugieren otra realidad en unas cuantas sílabas. Sin embargo, hay algunos cortos que, de obvios, son superfluos. De otro lado, los poemas de mayor extensión, de largo aliento, te hacen adentrar más cómodamente en la toma de conciencia de la precariedad del sujeto poético. Los poemas largos corren el peligro de no mantener la tensión poética hasta el final. Tanto unos como otros no son paradigma del buen poema; dependerá de su entidad en todo caso.


7 - ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 89 o 27?

        No creo demasiado en el concepto de generación, pues siempre suceden matices. Hay demasiados nombres en el olvido por culpa de la creación de generaciones. Dentro de ellas siempre hubo y habrá distintas corrientes. Y a ello, habría que añadir que los estudios de teoría literaria se siguen extendiendo ahora que se habla de neurolingüística y de inteligencia emocional. Así pues, hablaría más bien de tendencias. Se podría decir que es un hecho que a la poesía desde los años ochenta le favorece esta polifonía de voces, esas variedad de formas de enfrentarse al hecho poético, que forman un espacio poliédrico.


8 - ¿En qué proporción el/la poeta deben vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?

          No se comprendería escribir sin antes haber vivido, amado y sufrido. Aunque también puede que en el poema no se muestre ninguna de ellas, es decir, que se muestre recreada como posible. Vida y escritura, una misma cosa. El nivel de calidad y honestidad caería en picado si no genera reflexión, si emplea la máscara del detalle “informativo” o descriptivo.


9 - Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?

           Algunos poetas del XVII y, sobre todo, los del XVIII tienen predilección por enseñar a través de la poesía. En mi caso, en clase tendría sentido; fuera del aula no figura entre mis pretensiones.



10 - ¿Cuál crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?

         Uno no va a un recital como quien sale a comprar el pan; necesita una planificación. En primer lugar, seleccionar los mejores poemas, no deberían excederse de composiciones, ni muy largos ni muy cortos. Si sobrepasa los 45 minutos puede resultar un tostón. Que las citas sea lo menos llamativo. Si se hace acompañar de presentadores, música o vídeos que no resten. Por último, la lectura de los poemas elegidos debe estar ensayada.


11 – La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.

      Escribo por necesidad de compartir con el otro una experiencia lingüística o poética. Es mi acompañante en un momento de intimidad y el altavoz de la comunidad lectora.


12 –¿Cuál es tu novedad editorial?

            Mi novedad editorial es la publicación de “Los falsos días” en la editorial granadina Alhulia. Dos presentaciones se acercan: 21 y 24 de mayo. Posteriormente, estoy invitado a firmar en distintas casetas de la Feria del Libro de Sevilla. Me hubiese gustado estar en más lugares, recitales y ferias, pero me conformo con el vuelo que está tomando el libro con las distintas reseñas y notas críticas que se están publicando estos días.

martes, 14 de mayo de 2019

Lo que opina José Luis Morante

Nuevas contestaciones a nuestra encuesta. En este caso se trata del escritor y poeta José Luis Morante, del cual podéis conocer más detalles en los siguientes enlaces:




1 - ¿Cómo definirías tu poesía? ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?

      Creo que entiendo la poesía como una indagación en la experiencia vital, sea ésta fingida o verdadera, y como una búsqueda de conocimiento sobre las coordenadas básicas del presente histórico. Los argumentos y la forma de escritura son frutos de una tradición literaria de la que todos somos parte, así que creo poco en lo intuitivo y mucho en la lectura. Sin formación previa, no es posible escribir.


2 - Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cual es tu caso?

      Cada escritor expresa sus variaciones y reincidencias con una voz personal. Y ese es el sentido que tiene ese pensamiento de Borges de que todos escribimos el mismo libro. Los poemas varían, postulan perspectivas distintas y enfoques diferentes; unos son elegíacos, otros crepusculares, aquellos optan por el enfoque meditativo y otros afrontan las asimetrías de la sociedad contemporánea. Por tanto, son trazos diferentes que juntos recrean un único rostro, el del poeta que los escribe.


3 - ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo?

     La buena poesía está llena de efectos secundarios, que responden a las sensaciones y al estado de ánimo de ese lector futuro que abre la página. En algunos casos, habrá una fuerte complicidad emotiva, y en otros un contrastado rechazo. Como escritor, nunca empleo la poesía como catarsis; para eso están las vacaciones en paraísos geográficos o las visitas al psiquiatra; la poesía no es un diván ni una aspirina sino un ejercicio intelectual.


4 - ¿En qué modo el poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?

     Hay poemas trascendentes, que se alejan de las aceras rutinarias del hombre común, y andan con pasos etéreos; y hay otros que proponen un diálogo cordial y cercano con el otro para cruzar juntos por los pasos de cebra de la complicidad; yo prefiero los últimos, me gusta pensar que las poesía es un abrazo de palabras que busca el hombro con hombro, sin pretensiones místicas.


5 - Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así, seguir teniendo calidad?

     Todos son necesarios, aunque pueden variar los porcentajes en cada autor. La música diferencia a la poesía de la prosa y es un elemento inherente y clarificador; pero el tema convierte al poema en un recorrido pactado que se hace con ideas y no con palabras; por último, no hay que confundir el lenguaje poético con el pan de oro y la retórica del chatarrero verbal… Todas las palabras sirven o no sirven al poema, según se las utilice…


6 - ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?

     La extensión del poema no es un referente de su calidad; hay poemas largos maravillosos y esenciales de nuestra literatura; yo leo con frecuencia dos por los que tengo una especial querencia: La casa encendida de Luis Rosales; y Espacio de Juan Ramón Jiménez. Y hay poemas cortos, o muy cortos como los haikus, que se convierten en destellos de verdad y belleza. Claro, es más fácil usar el poema corto para que caminen a buen paso lo emotivo, la intensidad, y el interés lector.


7 - ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 98 o el 27?

      En cualquier momento histórico están presentes las generaciones, si nos atenemos al tradicional esquema de la generación como núcleo de autores que comparten las características de Petersen. La foto de grupo suele buscarse al inicio de la carrera literaria, después se prefiere el camino en solitario. Como sabes, yo he estudiado la generación actual en la antología Re-generación (Granada, Valparaíso, 2016) y en efecto, vivimos un momento de convivencia de estéticas y de cultivo mayoritario del género.


8 - ¿En qué proporción el poeta debe vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?

      La escritura, en mi caso, es identidad; fui un lector muy temprano y son más de tres décadas dedicándome a la creación en todas sus facetas; así que ambas son actividades yuxtapuestas, vasos comunicantes que comparten auroras y ocasos. Y en ambas actividades la ética forma parte integral de las palabras; soy un ciudadano que escribe y que ejerce como tal con las preocupaciones y contraluces del hombre de la calle, con esa honestidad de ser fiel a lo que escribo y a lo que pienso.


9 - Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?

      He sido profesor durante cuarenta años –exagero algún mes, en realidad trabajé en el aula treinta y nueve años y nueve meses- pero nunca escribo poemas con afán pedagógico; el poema llega y se hace labor durante un tiempo, nunca pedagogía.


10 - ¿Cual crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?

      Los actos poéticos admiten varios formatos y creo que en cualquiera de ellos son eventos de interés minoritario; a veces se hacen ante unas pocas personas pero en un clima mágico de intercambio de sensaciones, y otras requieren música y estrategias que fomenten el interés… Pero es un asunto menor, salvo para los editores que buscan rentabilizar su inversión con plena justicia.


11 – La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.

      El hombre es por naturaleza un ser social; de ahí que sea muy importante publicar en editoriales que aseguren una buena distribución, que los libros recorran bibliotecas y librerías. El que escribe para uno mismo sueña con publicar su manuscrito cuanto antes.


12 – Si te apetece, hazte tú mismo esta pregunta final y contéstala (por supuesto).

      Si me permites, cambio esa hipotética pregunta por una afirmación de gratitud y afecto por esta invitación a hablar de mi trabajo literario. Así que muchas gracias de corazón por hacer de tu blog una habitación hospitalaria.

sábado, 11 de mayo de 2019

Lo que opina Matías Escalera Cordero

Aquí tenemos las contestaciones de Matías Escalera Cordero a nuestra encuesta sobre poesía.
También, como siempre, podéis conocer datos sobre él pinchando en los siguientes enlaces:



1 - ¿Cómo definirías tu poesía? ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?
Mi poesía es siempre respuesta a una pregunta, sobre el mundo o sobre mí mismo. Es un auténtico “acto de habla” incardinado en mi relación con la realidad total, tanto externa y material, como interna o psicológica, por lo que cada poema es un acto muy intencionado, que normalmente busca cuestionar las bases mismas de las certezas que tenemos acerca de ese fragmento de realidad poetizado, ya sea de carácter material e histórico o psicológico.

2 - Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cuál es tu caso?
No sé cómo contestar a esa pregunta, pues tiene las dos respuestas: sí y no. En un poeta ya maduro y experimentado, hay siempre un sustrato intencional identificable (si sabes, claro, lo que estás haciendo y por qué lo estás haciendo), pero para cada pregunta/poema se supone que hay una respuesta diferente.

3 - ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo/a?
No creo en la poesía terapéutica, para mí la literatura, en general, y la poesía, en particular, es un asunto relacionado con el conocimiento, no con la salud; los textos literarios que me interesan son respuestas a preguntas; la poesía, en ese sentido, es indagación y adquisición de conocimiento acerca del mundo en que habitas y acerca de tus relaciones con ese mundo, si ese conocimiento te cura de algo, no lo sé, sinceramente.

4 - ¿En qué modo el/la poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?
La totalidad no existe. Los seres humanos somos contingencia y accidente. No conozco a nadie que sea Dios y tenga a su disposición la totalidad.

5 - Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así, seguir teniendo calidad?
No entiendo bien la pregunta, pues no entiendo qué significa eso de “lenguaje poético”, pero si hay que desprenderse de algo, sería de eso que llamas musicalidad. En el mundo real no hay música de fondo, eso solo pasa en las películas.

6 - ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?
Sin receptor no hay “acto de habla”, por tanto, sin lector o escucha, no hay poesía ni sentido; y lo simple, a menudo, es lo más complejo.

7 - ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 98 o 27?
En realidad, es una bendición. Lo otro son los libros de texto y las operaciones comerciales.
8 - ¿En qué proporción el/la poeta deben vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?
Me alegro que me hagas esa pregunta. Quien crea que sin leer mucho, estudiar e investigar la tradición, se puede escribir, es que es más estúpido de lo que aparenta. La sinceridad solo no hace la poesía, la sinceridad es sincera, pero no es poesía ni literatura por sí misma. Ahora bien, sin una sincera honestidad en la respuesta tampoco la hay; en ese caso, habrá puro artificio y virtuosismo inútil, pero no arte poético. Ambas facetas son necesarias. Y también sentido común, a los veinte años no puedes sermonear sobre el sentido de la vida y de la existencia, sin haber vivido, y a los sesenta no puedes impostar una inocencia naíf que no tienes.

9 - Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?
Cuando estoy en el aula sí tengo sentido pedagógico, cuando escribo, no. Lo más, indago, interrogo e investigo, pero no enseño.

10 - ¿Cuál crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?
Respeto a la audiencia, lo primero, y eso significa no abrumarla ni aburrirla; sinceridad a la hora de transmitir los mensajes, y que esos mensajes posean contenido real; vamos, que haya “chicha” en el cocido, como decíamos de pequeños. Lo demás es adorno, que, como todos los adornos, pueden quedar bien o mal, depende. La guarnición no hace al plato, por seguir con la imagen culinaria.

11 – La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.
No conozco a nadie que escriba para uno mismo, pues en cuanto que se lo diga a alguien, ya está escribiendo para ese alguien, y no digamos si lo publica, eso sería absurdo. Y, además, si la poesía, como cualquier producto artístico, es un “acto de habla”, o hay receptor o no hay acto. Lo otro es un acto privado sin consecuencias, irrelevante.

12 – Si te apetece, hazte tú mismo/a esta pregunta final y contéstala (por supuesto).

Pues la pregunta sería muy práctica e informativa, ¿por qué no hay enlaces míos abajo que lleven a una red social o a una web o blog personal? Pues porque vivir me lleva mucho tiempo.



jueves, 18 de abril de 2019

Lo que opina Ariadna G. García

Aquí tenéis las detalladas contestaciones de Ariadna G. García, a nuestro cuestionario. Disfrutadlo y si queréis conocer más datos de ella, podéis hacerlo en estos enlaces.



1 - ¿Cómo definirías tu poesía? ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?

No creo que sea definible, pero sí es verdad que hay rasgos en común entre todos mis libros. Con ellos pretendo ofrecer a mis lectores energía positiva. Con mis versos intento dar forma a una vida nueva, de amor y piedad.
Fondo y forma son un conjunto indisoluble. Cada libro, como decía José Martí, tiene un rostro diferente, obedece a un estímulo que exige un tono y una estética distinta. En mi caso, nacen siempre de manera espontánea. Caigo en su emboscada cuando menos lo espero. Es decir, los libros no se buscan, se nos imponen. Una sensación concreta en un lugar determinado puede convertirse en el detonante de un texto, y este primer poema, a su vez, con sus nuevos tonos y temas puede anunciarnos que el horno de la mente ya está listo para que lo llenemos de palabras. Por ejemplo, mis numerosos viajes a Finlandia fueron el detonante, el temporalizador y la carga explosiva de mis libros La guerra de invierno (Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández-Comunidad Valenciana”, Hiperión, 2013) y Las noches de Ugglebo (Premio “El Príncipe Preguntón”, Granada, 2016). La meternidad y el deseo de pervivencia de toda forma de vida en La Tierra, por otra parte, fueron los impulsores de mi obra más reciente, Ciudad sumergida (Hiperión, 2018).


2 - Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cuál es tu caso?

Pues la verdad es que cada uno de mis libros, aun compartiendo un tronco común, es completamente diferente de los demás. Ese tronco unificador sería mi diálogo con la tradición poética, el deseo de transformación de la convivencia (para hacerla más respetuosa y solidaria), mis ganas de innovar en lo temático y en lo formal, la hibridación de géneros literarios y la apertura a las influencias de cualquier obra Arte (pintura, cine, música…). Dicho esto, cada poemario –y ya he publicado ocho– es distinto del resto, porque yo tampoco soy la misma.



3 - ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo/a?

En ninguno. Un poemario no cura. Alumbra. Alienta. Acompaña. O como dice Jorge Riechmann, ofrece cuidados paliativos para vivir mejor.



4 - ¿En qué modo el/la poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?

Ya intentó Juana Inés de la Cruz con su obra magna, Primero sueño, acceder al conocimiento de la totalidad, desde la rosa al cosmos. Y aquella silva filosófica no habla de otra cosa que de la derrota del entendimiento, de la frustración de quien se puso una meta intelectual demasiado elevada. Así pues, no creo que los poetas debamos imitar a Ícaro con vanas pretensiones. Nuestros objetivos deben ser más modestos. Como los de Virgilio: hablar del maravilloso espectáculo de lo minúsculo.



5 - Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así, seguir teniendo calidad?

La poesía es música, decía Machado. La retórica es imprescindible para la evocación de emociones, que es la esencia del género lírico. Y estos andamios, a su vez, son fundamentales para elevar a categoría estética cualquier tema que queramos abordar.



6 - ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?

No creo en ninguna convención formal, y eso implica cualquier prejucicio sobre la extensión de un texto. Tan evocador puede ser un haiku de Basho como el Elogio de la vida retirada de Luis de León. Lo que sí me parece necesario es escuchar el alma del poema y dejarlo donde nos pide, sin forzarlo. Cada texto tiene su medida, a la que se llega por intuición.



7 - ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 89 o 27?

Siempre ha habido variedad temática. Por seguir hablando del 27, ¿cuántas corrientes había por aquel entonces? Neo-barroca, neo-romántica, surrealista, civil, neo-popular, vanguardista, pura-impura… La riqueza temática y estética siempre anima el movimiento poético de un país, crea un magma necesario para que haya futuras solidificaciones de voces inmortales. Aunque no todas las propuestas sean del mismo interés. Dámaso Alonso decía, a propósito de la Vanguardia española, que, pese a que en contados ocasiones produjo obras de mérito, sí fueron necesarias aquellas “arriscadas aventuras” para la renovación surreal que vino después.
Y en cuanto a los monolitos… Hoy tenemos muy claro que lo son Quevedo, Góngora, Lope o Juana Inés, pero durante doscientos años nadie se acordó de ellos si no era para denostarlos. Los mejores modelos, para mí, son los clásicos, esos deben ser nuestros referentes: Virgilio, Píndaro, Safo, Horacio. Faros cuya luz nunca se apaga.



8 - ¿En qué proporción el/la poeta deben vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?

Para escribir, sobre todo, una debe amar. Ya lo decía Ángel Ganivet en Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1897), donde define qué es ser poeta: “Poetas son los hombres –añadamos las mujeres– capaces de ver las cosas con amor”.



9 - Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?

Jamás. No soy una poeta neoclásica. Es decir: no soy una poeta educadora.



10 - ¿Cuál crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?

Que la poesía a leer, y por tanto a escuchar, sea de excelente calidad.



11 – La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.

Siempre en diálogo con una comunidad lectora. La poesía es conocimiento íntimo que se comunica a los demás para establecer vínculos, para reconocernos los unos en los otros, y acompañarnos.



12 – Si te apetece, hazte tú mismo/a esta pregunta final y contéstala (por supuesto).

Pues la siguiente se la debo a Nuria Azancot, que dejamos inédita en octubre: ¿De qué tradición literaria te sientes heredera, cuál te interesa más, española o extranjera (si es que alguna lo es de verdad)?

Cada libro tiene varias tradiciones detrás. A grandes rasgos: Napalm, la hispanoamericana (Rosario Castellanos, Roque Dalton, Julio Cortázar) y la novela picaresca; Apátrida, la grecolatina (Homero, Virgilio), los debates medievales, y poetas independientes del siglo pasado (Unamuno, Cernuda) ; La Guerra de Invierno, la ascética (fray Luis de León) y la narrativa finlandesa; Helio, la mística española y oriental (Estella, Osuna, Jayyam, Rumi), el existencialismo y la lírica romántica; Las noches de Ugglebo, la grecolatina (Esopo, Fedro) y la literatura juvenil; Línea de flotación, el haiku japonés, la poesía pura; Ciudad sumergida, la tradición americana (Walt Whitman, Amy Lowell, Mary Oliver, Elizabeth Bishop, Thoreau), la nórdica (Inger Christensen), el modernismo español, la mitología griega (Hesíodo) y las leyendas medievales (el título del libro recoge una tradición que se remonta al Caballero Zifar y antes, a Las mil y una noches). Con todo, mi alma es renacentista: me gusta el ensamblaje de corrientes, y aspiro a la mejora de cuanto me rodea.


viernes, 5 de abril de 2019

Lo que opina Felipe Benitez Reyes

Felipe Benitez Reyes ha accedido a responder nuestro cuestionario. Además de sus respuestas podéis ver aquí varias direcciones que informan de su intensa actividad poética y literaria.





1. ¿Cómo definirías tu poesía?

Creo que la poesía se define en los poemas, de modo que se trataría de una definición variable.


2. ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?

Se supone que hay un cupo de elección y otro cupo de fatalidad. Una voluntad de actuación estilística en combinación con unas limitaciones estilísticas, supongo. En esto, todo el mundo es irremediablemente el que es, y casi nunca se es gran cosa.


3. Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cuál es tu caso?

Esas son cosas que se dicen, pero que no suelen ser del todo verdad, o al menos no del todo exactas. Un poeta de 20 años no escribe el mismo poema que ese mismo poeta cuando tiene 50. Aparte de que en todo escritor se produce una evolución, tanto literaria como personal, lo normal es que cada poema se plantee como una experiencia diferente, aunque es cierto que hay marcas de estilo que pueden ser invariables, y a eso solemos llamarlo, con algo de pomposidad y otro algo de optimismo, “una voz propia”.


4. ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo?

El entendimiento de la poesía como elemento terapéutico suele estar ligado a la adolescencia. Antes que otra cosa, la poesía es literatura, no medicina alternativa.


5. ¿En qué modo el poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?

No sé qué es “poesía de la totalidad”. Me conformo con que sea parcial. Catas selectivas en la realidad, por decirlo de alguna manera.


6. Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así seguir teniendo calidad?

No sé. Un poema se compone de muchos elementos, aparte de esos tres que usted cita, y , de antemano, todos son tan imprescindibles como prescindibles.


7. ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?

Tampoco hay que obligar al lector a trabajar más de la cuenta. Un poema puede admitir muchas interpretaciones, pero le conviene ser explícito. No se trata de un acertijo con solución a la carta.


8. ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 98 o 27?

Lamento no tener ni idea, aunque sospecho que variedad ha habido en todas las épocas. La impresión de homogeneidad la da la perspectiva histórica. Todo presente es poliédrico.


9. ¿En qué proporción el poeta debe vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?

Pues supongo que dependerá del caso y de qué entendamos por “vivir”.


10. Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?

Me temo que ese afán está el último en mi lista de afanes. Cuando escribo un poema sólo procuro escribir un poema. Las derivaciones ya no son cosa mía.


11. ¿Cuál crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?

Si le soy sincero, no hay cosa que me resulte más tediosa que esos recitales poéticos, ya sea como recitador o como oyente.


12. La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.

No estoy seguro, pero creo que lo más prudente es escribir para nadie, porque de ese modo escribes potencialmente para todo el mundo.

miércoles, 3 de abril de 2019

Lo que opina Jorge Ortiz Robla

Tenemos las opiniones de Jorge Ortiz Robla. Además, si queréis conocer más sobre él, estas son unas direcciones donde podréis hacerlo.

Aquí veréis su blog personal  Aquí todos los libros publicados  Jorge Ortiz Robla en escritores.org
Lectura en TheBooksmovie de "La simetría de los insectos"          Lectura del poema Somos.


1 - ¿Cómo definirías tu poesía? ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?

Aunque intento utilizar un lenguaje claro y directo y nutrirme de mis lecturas y de la realidad social que me rodea, mentiría si te digo que no hay un trabajo detrás de cada poema, es cierto que la primera fase, el germen del poema, aparece de pronto, como una pequeña chispa que ilumina un instante el camino oscuro, pero el resto, hasta que lo doy por finalizado, es puro trabajo.


2 - Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cuál es tu caso?

Si partimos de la base de que la poesía es la búsqueda de la propia verdad, podríamos decir que sí, que todo forma parte de esa búsqueda, aunque con diferentes referencias o temáticas, cada poema se va engarzando, como piezas de un mismo puzzle, para completar un todo.


3 - ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo/a?

No se si como terapia, tampoco es esta mi intención, pero sí y cada vez más formulo preguntas al lector para provocar una reflexión sobre el poema, como una interacción continua, sin ningún afán educativo, pero con la intención de que el poema trascienda el papel y continúe su camino en el pensamiento del lector, que en mis palabras encuentre sus propios significados.


4 - ¿En qué modo el/la poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?

Hace no mucho asistí en Zaragoza a la presentación del nuevo libro de Ángel Guinda y durante el acto, el escritor y periodista cultural Antón Castro definió a este como ejemplo de poeta total, y personalmente comparto esa opinión. Quizá tras una larga trayectoria, como es el caso también de Juan Ramón Jiménez, sí que se puede hablar con esos términos, pero a nivel personal llegar a una poesía de la totalidad me parece un poco pretencioso, aunque cada libro sea una totalidad de todo aquello que abarca y cada poema un universo por descubrir.


5 - Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así, seguir teniendo calidad?

Aunque los tres pilares son muy importantes, creo en la musicalidad del verso libre que te va llevando por el texto como una danza entre la palabra y el lector. Sea o no sea medido siempre es importante esa música que se crea con la palabra, los espacios y los silencios. Puedes tener un endecasílabo perfecto estructuralmente y que no diga nada al lector y en cambio podemos encontrar versos libres que te atrapan.


6 - ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?

No creo que un poema tenga que ser sencillo, como lector me gusta encontrar mensajes encriptados dentro de los poemas que leo.
Cuanto más corto, más difícil. Es más complicado escribir un buen poema que diga mucho en pocas palabras, que un poema de largo aliento en el que se pueden desarrollar multitud de explicaciones o metáforas en torno a la idea que se quiere trasmitir, así que creo en los poemas cortos, bien podados, siempre con el respeto a la esencialidad del lenguaje poético.


7 - ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 89 o 27?

La aparición de las redes abrió un mundo de posibilidades a los autores de enseñar su obra fuera del formato libro, de crear debates, nuevas temáticas o de experimentar y enriquecerse con nuevas técnicas y creo que estas son las referencias poéticas que podemos encontrar en la actualidad. Esta claro que existen temáticas comunes y grupos generacionales tal vez no tan diferenciables o tan marcados como en tiempos pasados pero, como siempre, el ser humano tiende a hacer tribu en todos sus aspectos.


8 - ¿En qué proporción el/la poeta deben vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?

En primer lugar hay que vivir, experimentar, reflexionar y después escribir, no creo que pueda haber un buen poema si no se conoce o se ha reflexionado sobre el tema que se está tratando en él, la poesía puede tener un punto de ficción, pero no puede estar basada en la falsedad.


9 - Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?

Cuando el poema está escrito ya no es solo tuyo, ya se lo has ofrecido a quien quiera recibirlo y leerlo. Lo que pueda pasar con un poema, por lo tanto, y aunque la finalidad inicial no sea ese afán pedagógico, es incontrolable, así que puede ser que sí que se utilice por alguien como medio para ello, pero mi intención es contemplar, reflexionar y hablar de mi experiencia.


10 - ¿Cuál crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?

Siempre he pensado que un buen recital requiere una preparación y una selección de poemas que no han de ser muy largos. Vivimos en un época en la que con tanta información que nos rodea, la capacidad de centrar la atención en un solo estímulo durante un periodo de más de dos minutos es muy escasa. A la hora de presentar textos largos creo que el espectador se pierde, ya que no es lo mismo la capacidad de retención que tenemos al escuchar que en la lectura sobre el papel, en la que puedes volver a releer, subrayar o marcar las partes más relevantes.
Así que en mi opinión las claves son cuatro; poemas de no más de cincuenta versos en recitales de unos 30 minutos y sin música, el poema ya tiene musicalidad en si mismo. Y lo que está claro, que uno escriba buena poesía no quiere decir que la recite bien, creo que esto también requiere un trabajo previo frente al espejo.


11 – La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.

Escribo por necesidad, igual que otros necesitan pintar, tocar la guitarra o jugar a los videojuegos, cuando escribo somos yo y el papel y se crea una burbuja de silencio a mí alrededor. Es un momento de intimidad, aunque siempre esperas que tus palabras agraden los demás. Pero a día de hoy sí que se podría decir que escribo sobre todo para mi hija Candela, no solo por DOMA, el libro que le dediqué, sino en todos mis poemas, como una gran carta de la vida.


12 – ¿Qué te traes entre manos?

Como estamos en época de ferias del libro, comienzan aparecer las novedades editoriales, así que para la feria del libro de Valencia aparecerán Resiliencia, con la Editorial Lastura, la edición bilingüe Catalán / Castellano de La Simetría de los Insectos, mi primer poemario publicado allá por el 2014 y que va ya por su cuarta edición, también de la mano de la editorial Lastura y Hielo VII a cargo de la Editorial Juglar.
Por otro lado seguimos trabajando para tener el número 6 de la Revista Crátera de Crítica y Poesía Contemporánea y Cuerpo Esclavizado el primer número de Aríbalo, la que va a ser nuestra colección de plaquettes, del autor cubano Omar García Obregón.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Lo que opina José María Herranz

Aquí tenéis las opiniones de José María Herranz, junto con estas direcciones donde podréis conocer más datos de su quehacer poético.



1 - ¿Cómo definirías tu poesía? ¿En qué proporción su temática y estilo surgen espontáneamente o son provocados?

     Mi poesía –tomo prestadas las valoraciones de algunos críticos de mi entorno literario, así como apreciaciones personales- podría decirse que es surrealista, barroca, social, órfica, metafísica, mística, sincrética en cuanto a las tradiciones espirituales, sexual –en el sentido sacro y pagano del término-, y con cierta influencia contracultural.
El paso de los años ha decantado mi estilo, pero la rebeldía, lo social y lo espiritual creo que la impregnan profundamente.
En mi caso, temática y estilo surgen espontáneamente, si bien es cierto que a veces escribo “de encargo” y las composiciones resultantes suelen agradarme bastante.

2 - Así como los pintores de larga trayectoria se dice que pintan siempre el mismo cuadro ¿Crees que el poeta que escribe habitualmente está elaborando siempre el mismo poema? ¿Cuál es tu caso?

     Creo que el poeta lo es a su pesar, de forma inevitable, ya que tiene el don de la palabra, de la voz. Se trata de una necesidad casi orgánica de transmitir la voz. Claro está que existe una evolución, y el oficio, las lecturas, la propia formación cultural, y la propia vida conforman un estilo en el poeta. Lo que sucede es que el estilo –la voz propia- generalmente tarda en formarse, pero una vez definida suele permanecer, como un marchamo de autenticidad. Creo que la obra literaria de un escritor, a lo largo del tiempo, evoluciona y atraviesa diferentes fases. En mi caso, no siempre escribo el mismo poema, tengo libros muy dispares. Pero sí es cierto que existen poetas que escriben o reelaboran siempre el mismo poema. Lo observo especialmente en bastantes autores multipremiados.

3 - ¿En qué modo crees que tu poesía sirve o puede servir como terapia para tus lectores o para ti mismo/a?

      Creo que la poesía auténtica es un buen modo de conocimiento, y por tanto puede servir de terapia, por supuesto, para uno mismo y para los demás. Para mí mismo está clarísimo, aunque no siempre cumple esa función.
     Quizá la cumplía cuando era más joven e inmaduro, y sufría más, ahora no tanto. Yo aprendo mucho de los grandes poetas: me calman y aportan serenidad y lucidez a mi vida, a mi conciencia.

4 - ¿En qué modo el/la poeta debe, o no, tender a elaborar una poesía de la totalidad?

     Creo que los grandes poetas lo han intentado siempre. La poesía es una explicación de lo inexplicable del mundo, y por ende de esa totalidad que el ser humano, en su sed de respuestas, siempre quiere colmar. Otra cosa distinta es que con nuestra modesta obra, los poetas en general lo consigamos. Los y las grandes maestros-as se han acercado bastante.

5 - Musicalidad (con o sin rima), contenido, lenguaje poético: ¿de cuál de estos tres pilares podría deshacerse un poema e incluso así, seguir teniendo calidad?

     Creo que de ninguno de esos pilares puede deshacerse un buen poema, nunca. Otra cosa es que por afán de experimentación, radicalmente se trabaje solo con alguno o algunos de dichos elementos, como han hecho estupendamente algunos poetas de las vanguardias u otros informalistas como Juan Eduardo Cirlot. Sin musicalidad no hay poema, y para ello no es necesaria la rima, la música se puede construir con el propio verso libre y el lenguaje. Cierto es que el metro ayuda a construir el ritmo, pero también puede hacerlo el verso libre, aunque es mucho más complicado lograrlo. Sin contenido en el poema no se va a ningún sitio, por otro lado. Y el lenguaje es básico en el poema, la materia verbal son los ladrillos del poema, lo que crea en los versos las imágenes, la reflexión y el pensamiento.

6 - ¿Hasta qué punto es deseable que un poema sea sencillo, desnudo, corto? ¿Es el paradigma del buen poema, conseguir delegar en el lector el mayor peso posible, a la hora de interpretarlo?

     El que un poema sea sencillo o no, depende del propio poema, no es paradigma de nada. El que sea sencillo o complicado es lo de menos, lo importante es la calidad del propio poema y lo que suscita en el lector, en el receptor del mismo. La poesía exige un esfuerzo en el lector, para su correcto entendimiento y disfrute. No se le puede pedir a un poeta que sea fácil para que los lectores lo entiendan. El vulgo quiere las cosas fáciles, que le den todo mascado. Para eso ya está el entretenimiento, los medios, etc., que destruyen conciencias y las aplanan. La poesía es la vanguardia del lenguaje y el pensamiento, un lugar de resistencia. Hay que esforzarse en la lectura de la poesía: aislarse del ruido exterior (que nos aturde, hoy en día más que nunca), abandonarse al poema en sí y dejarse impregnar por las imágenes y el espíritu de lo que quiere decirnos. No hacer eso es no entender nada acerca de la poesía, pero se trata de esforzarse para tener una mayor conciencia. Otra cosa es la poesía “popular” o fácil de digerir, cuya manifestación principal son las canciones pop malas o facilonas, que generalmente hablan de amor, y con el cual el público más sencillo se puede identificar. Eso también es poesía, pero otro tipo de poesía.
Respecto a la longitud del poema, creo que no tiene relación con su calidad. Puede haber poemas largos y otros cortos maravillosos e intensos. Ahora bien, es mucho más difícil escribir buenos poemas cortos que largos, por lo menos a mí me cuesta mucho más, ya que es muy delgada la línea que separa la concisión y exactitud de la falta de recursos o ideas.

7 - ¿Favorece a la poesía actual la gran variedad de temáticas y la ausencia de monolitos generacionales como los del 89 o 27?

     Es que el momento actual es muy diferente al de entonces. Vivimos en una sociedad del espectáculo (Guy Debord), en una dictadura económica y política, en un sistema super-informado lleno de basura, mentiras, noticias falsas en la prensa, en las redes, en internet, un inmenso basural lleno de ruido en el que existen algunos diamantes y piedras preciosas que son difíciles de encontrar, porque la figura del maestro-a ha sido destruida, y los pocos que quedan son difíciles de hallar porque el sistema educativo se ha ocupado de destruir la paideia, la educación. Es patética la falta de referencias y maestros que la mayoría de los poetas jóvenes afrontan. La relación maestro-discípulo o aprendiz es consustancial a la humanidad, y el sistema en que vivimos la ha destruido, para nuestra desgracia. Una consecuencia es que un buen número de poetas jóvenes carecen de referencias, solo se tienen a sí mismos y algunas otras referencias generacionales; pero generalmente carecen por completo de formación y de lecturas. Y la época actual (prisas, ruido, precariedad, egolatría, tecnología adictiva) no favorece en absoluto la construcción de una buena poesía.

8 - ¿En qué proporción el/la poeta deben vivir, más que escribir, o viceversa, para alcanzar un nivel elevado de calidad y honestidad en su creación?

     Un poeta –y creo que en general cualquier artista- debe, en primer lugar, vivir, con intensidad e integridad. La propia vida es la fuente de la escritura, generalmente. La escritura siempre es –o debería ser- comprometida, en ese sentido. La buena poesía es siempre de calidad, y honesta, por el mismo motivo. El arte nunca es una elucubración abstracta de la mente. El poeta siempre es guiado por la voz, la voz está inserta en la vida, en la naturaleza.

9 - Cuando creas poemas, ¿en qué medida lo haces con afán pedagógico?

     Yo creo que nunca hay afán pedagógico en lo que escribo. Las lecciones puede sacarlas el lector. Yo soy poeta, y por tanto solo transmito el poema, su verdad. No pretendo enseñar nada, solo manifiesto lo real, lo invisible.

10 - ¿Cuál crees que es la clave para hacer que un recital poético sea atrayente (Música durante la recitación o entre poemas, cantidad de poemas a leer, número de presentadores o lectores, temporalización, cualquier otro complemento)?

     La poesía es un lenguaje denso, intenso, requiere gran concentración del lector, del oyente en un recital. Por lo tanto, los recitales poéticos deben ser breves, máximo 30 ó 45 minutos. Preferentemente solo voz, sin música, aunque este complemento puede ser válido a bajo volumen, muy en segundo plano. Lo que sí funciona, entre poemas, es alguna actuación breve musical, de danza, o de otro medio de expresión. Siempre adecuado al tipo de recital, claro. Y es importantísima la labor del rapsoda que recite el poema. No todos los poetas son capaces de leer y recitar bien, de hecho destrozan sus poemas al leerlos.

11 – La famosa pregunta de escribir para uno mismo y/o para los demás.

        Creo que se escribe por necesidad, para uno mismo, sin otro afán que el de sacarlo fuera. Una vez creado el poema, el relato, ya no pertenece a uno mismo. Es para disfrute de todos.

12 – Si te apetece, hazte tú mismo/a esta pregunta final y contéstala (por supuesto).

    La respuesta la di en el punto anterior. Si hablamos de una recomendación a los jóvenes –y no tan jóvenes- poetas les diría que viviesen con intensidad y leyesen a buenos maestros-as, y estuviesen abiertos a otras formas de expresión artística. También, que no perdieran la curiosidad por todo lo que nos rodea, el candor y la bondad.